¡Hay qué celebrar las cosas buenas!


La vida tiene cosas buenas y malas. Esto no es ningún secreto. Hay días buenos y hay días malos.

Esta es la realidad de la vida, plasmada en numerosas obras literarias y artísticas de todo tipo.

Como la Biblia, en el Eclesiastés:

Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra y un tiempo de paz.

O la canción de Roxette Hay un día para querer y otro para olvidar

Una puerta más
una llave más
y todas me llevan a ti.
Hace tiempo que
tu casa abrí
y no te encontré.
Yo sentí
el perfume del amor.
Me he enamorado de ti
pero tú no.

Hay un día para querer
y un día para olvidar.
Una reina va detras de un rey.

Una casa más,
una cama más,
y todas me llevan a tí.
Todas las abrí
y las dormí
y nunca te encontré.
Yo sentí
las alas del amor.
Me he enamorado de ti
y tú no.

Hay un día para querer
y un día para olvidar.
Una reina va detras de un rey.

Hay un día para ser
y un día para recordar.
Una reina va detras de un rey.

Yo no sé
cuantas cosas olvidaré.
Pero de ti,
me acordaré.

Hay un día para ser
y un día para recordar.
Una reina va detras de un rey.
Una reina va detras de un rey.
Una reina va detras de un rey.
Una reina va detras de un rey.

Cuando las cosas pintan mal es el momento de resistir y no gastar energías, en el duro momento de la frase de Winston Churchill sangre, sudor y lágrimas.

Pero cuando las cosas van bien y un día recibimos de improvisto una buena noticia, es el momento de hacer un alto en el camino y celebrarlo, que sólo se vive una vez. Ya hemos llorado bastante, es el momento de reír.

Por eso, y porque vendrán malos momentos porque la vida es así, aunque no tengamos ganas ¡hay que celebrar los buenas noticias que nos de la vida!



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